ANTONIA RODRÍGUEZ SÁNCHEZ DE ALVA (1835-1868)
Una prolija pintora profesional en el Lebrija del siglo XIX
Antonia Rodríguez Sánchez de Alva nació y murió en Lebrija, con tan sólo 32 años de diferencia. A pesar de vivir tan escaso tiempo, desarrolló una importante carrera pictórica con alrededor de un centenar de obras que ejecutó de manera profesional desde la adolescencia.
Antonia tenía tan clara su vocación como lo tenía su entorno familiar su talento; por eso, colaboró para que a la edad de 12 años pudiera trasladarse a Sevilla a estudiar en la entonces Academia de Bellas Artes y después en el Museo, y a aprender de los maestros varones de la época mientras vivía acogida en el Hospicio de San Luis, bajo la acogida de su hermana, Sor Francisca. En total, nueve años de intensa formación que compaginó con la creación artística de obras en ocasiones de grandísimo formato, como el San Cristóbal que con menos de 18 años finalizó para la Iglesia de Santa María de la Oliva de Lebrija, de 5,29x 2,73 metros y que es conocida como «el San Cristobalón de Antoñita».
Pero esta artista también se formó en Jerez y con 23 años participó en la «Exposición de la REal Sociedad Económica de Amigos del País» donde fue premiada con la medalla de bronce. Era el año 1858.
Gran retratista, durante su última década de vida, Antoñita compaginó la pintura con su vida matrimonial y su papel como madre de familia numerosa. Fue precisamente una infección, una «peritonitis puerperal» durante el postparto de su séptimo hijo el que le causó su temprano fallecimiento.
